domingo, 25 de mayo de 2014

Preguntas al aire.

Asume que nunca va a ser normal. 
Nunca.
Lo que tiene no se cura. 
Es y va a ser parte de él siempre.

¿Y cómo se hace, cómo se asume? ¿Cómo te cambias en tu cabeza horas y horas de pensar en  cómo va a ser tu hijo cuando crezca? Empiezas a pensar en él, en cuanto sabes que estás embarazada, y no paras de hacerte imágenes sobre su futuro. Jamás te imaginas que pueda ser distinto, anormal, diferente... ni se te pasa por la cabeza.

Y ahora, venga, asúmelo. Parte de ahí, de asumir.""Es lo que tienes que hacer", te dice todo el mundo. Porque no te queda otra y así es como puedes empezar a ser feliz.
¿Feliz? Yo ya nunca seré feliz, porque él no lo es. Porque él siempre sufrirá, lo exprese o no.

¿Dónde está el manual de instrucciones, el camino correcto, el punto medio, la puta fórmula mágica? No hacerle daño, ni sobreprotegerle. No tirar la toalla, ni esperar demasiado de él. Aceptarle como es, sin dejar de intentar que mejore. Ofrecerle posibilidades, pero no forzarle a ellas. ¡¡¿¿Cómo??!! Soy terriblemente yo y por tanto muy imperfecta. Necesita una madre más equilibrada, una persona más capaz. Más madre.

Y ya pensando en mí, que para eso escribo, me formulo muchas preguntas. ¿¿Dónde estoy yo, que ha quedado de mí??  Yo antes no era así. He cambiado tanto. ¡Pero cómo no hacerlo! 

¿Qué hago con mi pesada sensación de fracaso? ¿Dónde meto mi sentimiento de culpa y mis remordimientos? ¿Cómo sobrellevo esta tristeza interior permanente? ¿Cómo descanso con mis mortificaciones casi siempre nocturnas? ¿Cómo puedo dejar de llorar con esta gran sensación de impotencia que me invade?







No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada